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Una falta de autorespeto

Publicado en Opinión

Por Silvia Guadalupe Jiménez Ochoa
Enero de 2012

 

El SCHL (Sistema Centro Histórico Limpio) y su significado simbólico-energético como tercer chakra de Guadalajara Respeto

 

“Dejar crecer, cuidar, conservar. Tener miramiento o consideración.” El tercer chakra, en sánscrito manipura, significa “Ciudad de la Joya Resplandeciente”, se manifiesta de color amarillo en el plexo solar y gobierna el aparato digestivo; rige los órganos internos y partes del cuerpo como el abdomen, el estómago, el intestino delgado, hígado, vesícula biliar, los riñones, el páncreas, glándulas suprarrenales, bazo, y la parte central de la columna; se relaciona con enfermedades tales como artritis, úlceras gástricas o duodenales, afecciones de colon e intestinos, pancreatitis/diabetes, indigestión crónica o aguda, anorexia o bulimia, disfunción hepática, hepatitis y disfunción suprarrenal; y se vincula emocionalmente con la confianza, el miedo e intimidación, estima y respeto propios, la seguridad y el cuidado en sí mismo así como de los demás, la responsabilidad para tomar decisiones, la sensibilidad a la crítica y el honor personal.

El equilibrio de este centro energético se logra mediante el auto-respeto.

 

Respétate a ti mismo. ¿Cómo decirle esto a una ciudad entera? Respétate a ti misma Guadalajara. La capacidad de digerir y auto-nutrirse de una comunidad urbana se desprende de quienes la conforman, la habitan. La ciudad es mucho más que la gente que la habita hoy, pero depende de ella para continuar siendo y para configurar su destino. El metabolismo de la ciudad está relacionado con sus consumos y sus desechos, así como con todo lo que ocurre en el intermedio. Qué y cuánto consumimos, determina también lo que desechamos, pero ¿cómo hacerlo? Los residuos se suman y multiplican según la magnitud de la actividad humana que se asienta en un sitio dado del cual consume, toma, arrebata y luego, cuando ya no le es suficiente, se expande descontroladamente para seguir creciendo en consumos al precio que sea y de las fuentes propias o ajenas.

 

Todo esto se traduce en un consumo macro de energía en todas sus manifestaciones. A todo esto, ¿el plexo solar de la ciudad tiene un punto localizado geográficamente? En la anatomía humana, el plexo solar o tercer chakra se ubica por encima del ombligo y antes de llegar al cuarto chakra, el cual, es considerado el chakra central, el del corazón. De modo que puede decirse que sí. Cerca del centro. No en una anatomía vertical sino en una radial, ya que las ciudades se gestan y crecen del centro hacia las periferias y suburbios. El centro, es entonces, el corazón de la ciudad. El centro que late vivo. En la anatomía energética, física y espiritual del individuo el tercer chakra suministra lo necesario para llevar a cabo las funciones metabólicas y de la digestión, de la asimilación de los nutrientes y del desecho de los residuos y la eliminación de las sustancias tóxicas. Asimismo conforma el desarrollo del poder personal y de la autoestima en relación con el mundo externo. La ciudad requiere y merece un sistema digestivo que aporte los parámetros para un reconocimiento de lo que funciona y es sano y de lo que no funciona y es tóxico para si misma.

 

Su plexo solar y su sistema digestivo deben encontrarse cerca del centro, circundándolo. Los anillos comerciales que rodean ese corazón, la actividad industrial que toma lugar, la visita turística y local que vuelve siempre al centro, las oficinas de gobierno, los edificios históricos. Toda esta franja concéntrica cuya ebullición de actividad alimenta al corazón mismo. El ir y venir, el trabajo cotidiano, el 80% de las rutas de camiones (el 80% de rutas de la ciudad pasan por el centro), el tren ligero subterráneo, el río San Juan de Dios entubado y enturbiado, lo que vemos de día y escuchamos de noche, la vida nocturna, el sexo pagado, las cantinas y los bares, todo generando residuos, desechos y basura que en la madrugada estará embolsada en las esquinas, o descomponiéndose en los baldíos y casas abandonadas. Un runrún interminable que se repite todos los días. Las moscas que atrae, las cucarachas que engendra, la putrefacción que llama más basura.

¿Residuos estancados o quedarse estancado? Una persona que es muy ordenada y muy cuadrada está cerrada. Todo le funciona perfecto y no lo quiere cambiar, no ve al futuro ni quiere ver más allá. Lo que se estanca se pudre.

 

Un respiro. Las calles y los ductos serán los intestinos por las cuales los residuos deberán expulsarse lejos. Abajo, subterránea, el agua indignada será transporte de todo lo que allí ha ido a parar o a sido arrojado y la ciudad no habrá asimilado, digerido, tomado los nutrientes de tales excesos. El ritmo al que producimos y consumimos no ha sido empatado por la capacidad de asimilar, nutrir, metabolizar ni reciclar lo que desechamos. Pero el plexo solar es el centro del poder personal, el núcleo magnético de la personalidad, y a nivel humano, las enfermedades generadas en este centro son activadas por problemas relacionados con la responsabilidad hacia uno mismo, la estima propia, el miedo al rechazo y la excesiva sensibilidad a la crítica. La conciencia y el auto-respeto no ya de cómo nos relacionamos con los demás sino con nosotros mismos y cómo nos comprendemos. Todo esto, suena al modo de ser de muchos de quienes nacimos o somos de aquí, el modo tradicional “tapatío”. ¿Cuándo vamos a erguirnos como ciudad, como comunidad, como cultura que se auto-valora?

 

El plexo solar es también el centro de la acción. El cúmulo energético que hace posible la materialización de las ideas, que transforma los pensamientos en acciones y así en materia. Contiene la capacidad y el valor para correr riesgos. Aprender a decir NO, vino antes,  tal vez mucho antes, en la maduración del segundo chakra, el sexual o sacro. El auto-respeto simboliza y representa también la etapa del individuo en que pasa de la infancia a la edad adulta, nos impulsa a crear una identidad que es capaz de desprenderse de la influencia comunitaria y tribal para consolidarse en la autonomía que deriva de la fuerza interior. Liberarse a sí mismo, sobreponerse a los miedos, y reconocer la autoridad que tiene la esencia interna y la energía vital por sobre la materia. Lo superficial, lo material, las circunstancias, todo ello: el andamiaje de la ilusión del mundo físico.

 

Si una persona tiene muy poca autoestima no puede tomar riesgos ya que el miedo a la frustración y el fracaso son abrumantes. Mantenerse fiel a las propias creencias y fracasar en el intento, o traicionarlas y fracasar de cualquier modo. El respeto propio supone fortalecerse porque aunque no hay garantías, se tiene lo necesario para asumir los riesgos, y en caso de fracasar, contar aún con la profunda certeza de haberse respetado a uno mismo. Quien no se controla a sí mismo quiere controlar a todos los demás, un tirano, un trabajador compulsivo sin vida íntima.

 

El SCHL fue concebido de los elementos fundamentales identificados: el quehacer de la autoridad, los procesos comunitarios y los elementos de tecnología e infraestructura que lo conforman. Posicionar el tema, dimensionar la magnitud de la problemática, empezar por el principio para facilitar la transición hacia la reintegración cabal y efectiva de los residuos de todos tipos en cadenas económicas y ecológicas. ¿Cómo aspirar a la trascendencia si la limpieza que es lo elemental no está? ¿Cómo proyectar futuros sin las nociones básicas de salud pública y ambiental? ¿Cómo mantener la fe y la esperanza, sin amor y sin respeto? Valorarse, auto-estimarse, auto-respetarse, son condiciones y bases para una evolución posterior. Para querer algo, hay que conocerlo.

Para cuidarlo, hay que quererlo. Una ciudad sana es una ciudad que se auto-nutre y desecha con eficacia.

 

 

*Silvia Guadalupe Jiménez trabajó como Directora de Comunicación Social en la dirección de Medio Ambiente de la pasada administración en el  municipio de Guadalajara.

 

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