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Encender el sol

Publicado en Historia

 

Caminando por Plaza Tapatía, o circulando sobre la Calzada Independencia y volteando la vista un poco hacía el cielo, podremos encontrar una llamativa escultura que forma parte de la gran fuente "Inmolación a Quetzalcóatl".

 

 

Fotografía: Jonas Ene

 

Fue inaugurada el 15 de febrero de 1982, justo a finales del gobierno de Flavio Romero de Velasco, quien para este proyecto eliminó 70 mil metros cuadrados de fincas viejas del centro histórico como homenaje al entonces Presidente José López Portillo, quien fuera un gran admirador del dios prehispánico, y es obra del artista Víctor Manuel Contreras, originario de Jalisco.

 

La escultura representa el momento en que la serpiente emplumada –Quetzalcóatl- asciende desde la Tierra hasta el infinito para encender el sol y así la luz pueda regresar al planeta.

 

A la fuente la componen: una escultura central de bronce trabajada a mano de 25 metros de altura, cuatro esculturas más a sus alrededores -también de bronce- de 6 metros de alto que representan los 4 puntos cardinales y la base en forma de flor realizada en cemento que forma un espejo de agua que adorna y equilibra el subir y bajar de las aguas.

 

Fotografía: Mariana Barroso

 

A tan sólo unos metros de la fuente se localiza la cabeza de la serpiente, que no pudo ser colocada encima de la escultura principal debido al peso total de las figuras -casi 30 toneladas-, además del agua depositada dentro de la fuente.

 

Actualmente el agua de la fuente se eleva de 20 a 25 metros de altura, y con el viento provoca una brisa permanente alrededor de la Inmolación. Es un espacio donde convergen la música tradicional tapatía, las artesanías y gastronomía típica, una plaza llena de colores, aromas y sonidos; un punto de encuentro obligado para quienes visitan el centro histórico de Guadalajara.

 

Texto: 

Flor López

 

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